Director's comentary:

AQUÍ SE ROMPIÓ UNA TAZA is guerrilla filmmaking at its best.


I spent the summer of 2012 in Orizaba, my hometown. It seemed to me like the right time to shoot a short film. The only problem was the lack of film industry in the city.
Then it occurred to me to give a free "workshop" of the basic knowledge about making a short film. I invited friends and family, all of different ages, to the workshop (if you can call it a workshop). The only thing that those people shared was the love for movies. The deal was the next one: I would give them the workshop of 4 hours per day, five days a week for three weeks, and the fourth week they would be my crew to make the short film.


I had previously worked with some of them in school video clips and other small film projects, but without any doubt this was the most ambitious project we had faced.


As there was no place where we could rent equipment, we made it ourselves. Spotlights inside buckets, a dolly made up of a closet's wheels, we even tried to make a steadicam (DON'T MISS THE PICTURES IN THE GALLERY). The actors, who had experience in theater, did an excellent job, and it turned out a quite satisfactory colaboration for all of us.


It is not a short film for film festivals, nor for professional critics. It was never meant to be that. It is a short film for our friends, for our family and, especially, it is a short film for us.

Comentario del director:

AQUÍ SE ROMPIÓ UNA TAZA es cine de guerrilla en su máxima expresión.

 

Las vacaciones de verano del 2012 las pasé en Orizaba, mi ciudad natal. Parecía el momento indicado para grabar un cortometraje. El único problema era la falta de industria cinematográfica en la ciudad.

Entonces se me ocurrió impartir un “taller” gratuito de las nociones básicas necesarias para hacer un cortometraje. A dicho taller (si se puede llamar así), invité a conocidos, amigos y familiares, todos de diferentes edades, cuyo único vínculo era el gusto por el cine.  El trato era el siguiente: yo les daría el taller de 4 horas al día, 5 días a la semana durante 3 semanas; y a la cuarta semana ellos serían mi crew para grabar el cortometraje. 

 

Con algunos de ellos ya había trabajado antes en videoclips escolares y otros proyectos audiovisuales pequeños; pero sin duda, este era el proyecto más ambicioso que nos habíamos planteado.

 

Como no había en dónde rentar equipo (especialmente el de tramoya), nosotros lo hicimos. Focos metidos en cubetas, un dolly hecho con ruedas de armario, hasta un steadicam tratamos de hacer (NO SE PUEDEN PERDER LAS FOTOS EN LA GALERÍA). Los actores, que tenían experiencia en teatro, hicieron un excelente trabajo; y al final resultó una colaboración bastante satisfactoria para todos.

 

No es un cortometraje para festivales de cine, ni para críticos profesionales; ésta nunca fue la intención. Es un cortometraje para nuestros amigos, para nuestra familia y, principalmente, es un cortometraje para nosotros.

 

© 2019 Oscar Rodríguez Górriz